El 6 de mayo se celebraron en el Reino Unido las elecciones generales para elegir a los representantes de los próximos años. En las que se consideran que fueron las elecciones más reñidas de los últimos tiempos, las encuestas previas daban una diferencia de 8 puntos a favor de los conservadores y un virtual empate técnico entre los laboristas y los liberaldemócratas.
Como no podía ser de otra manera, y de acuerdo a lo que ya es una tradición en el Reino Unido, la industria de las apuestas estuvo al rojo vivo durante los días previos a los comicios. Este año la participación fue mayor que la de otros años y los británicos gastaron alrededor de 29 millones de euros en apuestas por sus favoritos. Según Nick Weinberg, portavoz de Ladbrokes, fue la incertidumbre acerca del resultado lo que motivó que hubiera más apuestas que en elecciones anteriores.
La mayoría de los apostadores gastó entre 11.5 y 23 € por semana, aunque se registraron apuestas individuales de hasta 11.500 €. La oferta para estas elecciones fue muy amplia: no sólo se podía votar por el partido ganador , sino también por el ganador de cada circunscripción, por el sustituto de Gordon Brown en el Partido Laborista, si el triunfo sería por mayoría absoluta o no, etc. Esta última fue una de las opciones que se llevó la mayor parte de las apuestas.
Las apuestas se podían realizar tanto por teléfono, como online o personalmente en las casas de apuestas, en todas las empresas tradicionales del país (Bet365, Ladbrokes, Paddy Power), y desde cualquier parte del mundo.
Pero no todo fue incertidumbre: la casa PaddyPower pagó a quienes habían apostado por David Cameron aún antes de conocerse el resultado oficial, porque creían que no había dudas de que sería el siguiente Primer Ministro. Tenían razón: el conservador Cameron consiguió 306 escaños, 258 los laboristas y 57 los liberaldemócratas.




