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El partido entre los equipos de Segunda División de China Qingdao Hailifeng y Sichuan Zhigu transcurría normalmente. Qingdao vencía por 3-0 cuando, sorpresivamente, los aficionados notaron una actitud extraña en los jugadores: por 3 veces patearon en contra de su propia valla, con la clara intención de marcar. Los primeros 2 intentos fueron atajados por el sorprendido arquero, mientras que el tercero salió desviado.

El video de este partido fue puesto en internet y la sospecha creció hasta provocar una investigación de las autoridades. Finalmente se pudo descubrir que los jugadores habían sido intimidados por el propio presidente del club, Du Yunqi, para que el encuentro terminara con un gol a favor del equipo contrario, ya que las apuestas ilegales (en las que había participado) pagaban mejor por un 3-1 que por un 3-0.

El episodio puntual terminó con la descalificación del club de la Liga China, aunque no es el único caso de corrupción en el fútbol de ese país. Dos equipos de Primera División, el Guangzhou GPC y el Chengdu Blades, fueron descendidos por estar involucrados en casos de amaños de partidos.

Las apuestas ilegales en el fútbol chino involucran a todos los niveles de ese deporte: equipos, jugadores, directivos, árbitros y entrenadores, se encuentran envueltos por igual en la red mafiosa china de apuestas ilegales. Se supone que es éste el principal motivo por el cual el fútbol profesional de ese país no logra ubicarse entre los mejores del mundo, a pesar de la alta calidad técnica de sus jugadores. No hay que olvidar que en los Juegos Olímpicos de Pekín del 2008 obtuvieron la medalla de oro.

El caso del Qingdao Hailifeng es sólo una pequeña punta visible de este grave problema que las autoridades correspondientes no han podido resolver hasta el momento, debido a que está masivamente extendido, por lo menos en lo que al fútbol se refiere.